De primaria a secundaria, un tránsito difícil.

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Pasar de la Primaria a la Secundaria es uno de los cambios más fuertes que experimentan los jóvenes. Además de los retos que el comienzo de la adolescencia les impone, también se enfrentan a otra perspectiva del conocimiento y a otra forma de asumirlo: profesores más estrictos, compañeros más despiertos o perezosos y la exigencia de nuevos hábitos de estudio que se acomoden a este cambio.

En este periodo, los chicos deben acostumbrarse a nuevos códigos y modos de relacionarse con el mundo y con ellos mismos.

El problema es la diferencia en la metodología utilizada en primaria y en secundaria sumado a esto están  los malos hábitos de estudio de los chicos. Los maestros pueden trabajar con alumnos que tengan un bajo nivel de conocimientos, pero si poseen buenos hábitos de estudio será fácil hacer que se recupere.

Los padres son fundamentales para que durante el tránsito de la primaria a la secundaria la disciplina no se convierta en un problema.

También es difícil para los padres

Los expertos reconocen que el paso de los chicos a la secundaria es también difícil para los padres.

Valverde afirma que 'los padres, en muchas ocasiones, no alcanzan a dimensionar el cambio y siguen tratando a sus hijos como niños pequeños'.

Entonces viene la confrontación: los adolescentes tienen unas necesidades diferentes a las que tenían cuando estaban en primaria: quieren adquirir más tecnología para sobresalir, necesitan más permiso para expresarse, hacer tareas con sus compañeros y explorar otras áreas del conocimiento. 'Si los padres comprenden que el chico atraviesa cambios de todo tipo, será más fácil para él porque se sentirá apoyado en sus proyectos', explica el psicólogo.

Opiniones de expertos en la materia

"El paso hacia la secundaria es difícil para los niños. Las cargas de trabajo en el colegio pueden despertar un espíritu de competencia excesiva, hasta en las actividades más insignificantes propiciadas por el deseo de tener una nueva personalidad y destacarse de los demás. En el contacto con ellos, ahora los padres conocen a los maestros por los relatos de los hijos y conocen nombres en general, pero no rostros. Evidentemente, en la mayoría de los casos la evaluación de los buenos maestros coincidirá con los más tolerantes, que no dejan casi tarea y son más alivianados para calificar.  Es importante la colaboración entre docentes y padres de familia con el fin de poder ayudar a los hijos en su crecimiento integral y prevenirlos de experiencias dramáticas"

Juan Antonio Barrera, Psicólogo.

'El paso a la secundaria coincide con el periodo de tránsito a la adolescencia. Aunque existen diferentes formas de vivir este periodo, para la mayoría está caracterizado por la búsqueda de sí mismo y por el interés por sus iguales. También es un momento de cambios físicos y psicológicos; de alejamiento del hogar y de la familia y de acercamiento a otras realidades y a nuevas relaciones y amistades. Es la primera transición profunda en los sistemas educativos, lo que conlleva muchos cambios: de un maestro a varios profesores, edificios más grandes, espacios enormes. Pasar de ser los mayores en la primaria a los más pequeños en la secundaria, las salidas, los grupos de estudio, los primeros amores fuertes'.

Miguel Ángel Valverde, Psicólogo de Secundaria

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¿Qué hacer ante esta situación?

  1. Lo recomendable sería que los docentes realizaran reuniones periódicas para unificar criterios de enseñanza.
  2. Aliente a los niños a probar cosas nuevas y aprender nuevas habilidades que puedan estar fuera de su zona de confort.
  3. Mantén contacto con el tutor y sigue la evolución en el centro: anticipa posibles dificultades y comparte cualquier problema que se detecte.
  4. Dígales que está bien cometer errores o incluso fallar. A veces, fallar puede ser una oportunidad de aprendizaje, y los padres o maestros pueden ayudar a los niños a comprender lo que pueden necesitar corregir o cambiar para la próxima vez.
  5. Los padres deben concentrarse en fomentar hábitos de estudio y costumbres que vayan acordes con el tránsito de la niñez a la adolescencia: presentación adecuada, deberes diarios, gestión del tiempo, potenciación de la memoria, juegos que requieran pensar. Enseñe a los niños que aprender requiere esfuerzo, tiempo y práctica. No todo le resulta fácil a alguien en el primer intento o introducción a una nueva habilidad. Es importante enseñar a los niños que pueden tener un estilo de aprendizaje único que es diferente de los demás, y alentarlos a ser pacientes cuando aprendan cosas nuevas.
  6. Ayúdelos a resolver problemas, pero permítales encontrar posibles soluciones, con su guía. Aliéntelos a comunicarse con preguntas y para obtener ayuda. El mensaje clave es: “No estás solo”.
  7. Identifica y evita transmitirle tus propias preocupaciones.
  8. Comunícate con él/ella, transmítele seguridad y apoyo sin restarle independencia y responsabilidad sobre sus resultados académicos y comportamiento.

La convivencia escolar

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Un tema que preocupa a los chicos y que puede provocar bajo rendimiento al final de la primaria y a comienzo de la secundaria, es el temor a que la convivencia con sus compañeros no sea tan buena como lo fue en los primeros grados de estudio.

¿Qué hacer?

Interésese por las tareas de los chicos y por las asignaturas que le cuestan trabajo.

Esté al tanto del horario de clases y de la forma como los chicos desarrollan sus planes de estudio.

Infórmele a los directivos del colegio si la transición es particularmente difícil para los chicos, con el fin de que sepan en qué situación está.