El Papalote y Naciones Unidas

Por qué Nuestra Escuela

Porque – asumimos al niño como un ser único, individual, dotado de cualidades personales propias.

Porque – contamos con un equipo de docentes especializados, consolidado en nuestros 20 años de existencia.

Porque – el trato es cálido y personal con las familias.

Porque – somos una comunidad unida, compuesta por alumnos, padres y maestros.

¿Qué distingue a la pedagogía Waldorf de otras formas de educación?

La principal diferencia estriba en ver el desarrollo del niño de una manera integral; de esta nueva visión deriva una forma de educación acorde con las etapas por las que el niño va pasando. De acuerdo con la filosofía de Rudolf Steiner, el hombre es un ser tripartita compuesto por cuerpo, alma, y espíritu, cuyas capacidades se despliegan en tres etapas de desarrollo, cada una de aproximadamente 7 años.

Todo lo que se enseña a los niños en la escuela Waldorf está fundamentado en este profundo conocimiento del ser humano, y por lo tanto tiene un por qué, un momento adecuado y una forma especial para transmitirse. El desarrollo del intelecto, del sentido artístico y estético y de las habilidades manuales tienen la misma importancia dentro de esta pedagogía.

¿Cuáles serían algunos principios básicos de la pedagogía Waldorf para la educación de los niños pequeños?

Sobre todo, comprender que el niño pequeño está en una fase en la que lo más importante es su desarrollo físico: sus ritmos metabólicos, la maduración de los sentidos de percepción, su dominio del cuerpo y el espacio.

Su metabolismo es mucho más acelerado que el del adulto o el joven, y por lo tanto, requiere suma atención a la regularidad de sus horarios de sueño y comida, así como a la calidad de éstos.

Tan importante como lo que ingerimos por la boca es lo que tenemos que digerir en nuestra alma; de ahí que sea de vital importancia proteger los sentidos de los niños: ¿Qué escuchan?, ¿qué ven?, ¿qué sienten?, etc.

Los  niños en  el  primer  septenio están viviendo una etapa de movimiento libre. Es el movimiento lo que más les ayuda a desarrollar tanto su cuerpo como su mente. Ofrezcamos un ambiente seguro donde haya libertad de movimientos.

Y una regla de oro: Los niños pequeños imitan, imitan, imitan. Hay que tener muy en cuenta esto, pues es su manera de aprender a "ser".

Finalmente, hay que proteger ese estado de fantasía y ensoñación propio de la primera infancia. Nos referimos al candor, la inocencia de los pequeños. Ese estado se ve perturbado por la alfabetización temprana, las explicaciones intelectuales abstractas antes de tiempo, pero sobre todo, por los medios: la televisión, los videos, las computadoras, etc., que generan un efecto desolador en el alma y la mente del niño.