El Papalote y Naciones Unidas

Filosofía Educativa

Nuestra filosofía educativa está inspirada en las enseñanzas del ilustre pensador humanista Rudolf Steiner (1861-1925), quien sostiene que el hombre está constituido por tres partes: Cuerpo - Mente - Espíritu

El Cuerpo

El niño aprende a mover y conocer su cuerpo mientras juega, a realizar movimientos rítmicos, rondas, juegos de dedos y actividades de coordinación motriz gruesa y fina.

La Mente

Nuestros programas académicos están basados en los requerimientos del gobierno mexicano (S.E.P.), enriquecidos con la enseñanza de una segunda lengua (inglés) y actividades ecológicas y culturales propias de la pedagogía.

El Espíritu

Por medio de las artes: música, pintura con acuarela, teatro, canto, poesía, manualidades y modelado, el alumno aprende a expresar sus sentimientos.  Desarrolla su creatividad, imaginación y sentido estético, además, de un balance emocional.

La Pedagogía Waldorf

La Educación Waldorf es un movimiento pedagógico reconocido por la UNESCO que actualmente se desarrolla en más de 1,200 escuelas alrededor del mundo. La primera escuela Waldorf fue fundada en Stuttgart, Alemania, en 1914 por el Pensador Rudolph Steiner

Los cinco principios básicos de la Pedagogía Waldorf son:

1. Septenio

Un estudio profundo de la naturaleza humana y del desarrollo fisiológico a través de cada etapa de crecimiento de 7 años llamada septenio. Cada septenio tiene un ideal básico y una característica esencial que desarrollar en los individuos.

Esta pedagogía promueve un respeto absoluto por las necesidades reales de cada etapa, permitiéndole al niño vivir su infancia plenamente, sin la presión de la carrera académica de la sociedad actual, que demanda cada vez, una más temprana academización y “adultificación” de la niñez.

2. Currículo Específico

El currículo basado en la edad específica de cada alumno nos indica qué contenido es adecuado para cada grado escolar, para así despertar la curiosidad en el educando, y que por medio de su interés pueda aprender las habilidades necesarias para realizar las diferentes tareas y de esa manera adquirir las destrezas esperadas para su edad.

Esto nos lleva a un modelo de educación y cuidado de las etapas de desarrollo del ser humano que rompe con los conceptos educativos tradicionales propios de la era tecnológica, adaptándose más a esta nueva era que vivimos, la era del conocimiento, donde el objetivo es desarrollar las habilidades necesarias para afrontar una vida llena de cambios continuos y enfocarnos más en la creatividad y la imaginación que en la acumulación de información y el desarrollo de una sola habilidad, la memoria.

Este modelo educativo va en contra de la computación para niños, la escolarización temprana, el uso de la televisión y los videos, etc. Todo esto aleja al niño de su tarea principal, que es el desarrollo de su cuerpo, de sus sentidos de percepción, de su mente y su creatividad. Mientras más pequeños los niños, más delicado es este tema, pues, si recordamos nuestra propia infancia, podremos darnos cuenta de cómo son éstos, los años más importantes en la formación de nuestra personalidad y el cimiento de nuestro futuro.

3. Relación Maestro-alumno

La relación maestro-alumno como base del éxito escolar está basada en los valores humanos tales como honestidad, confianza, tolerancia, respeto y amistad, entre otros. Estos valores son las bases para construir un aprendizaje de calidad donde el alumno se sienta aceptado y acompañado en este proceso escolar. La confianza y la expectativa que tiene el maestro sobre el alumno le ayuda a alcanzar sus metas.

4. Metodología

La metodología de cada septenio cuenta con una forma de aprender específica que nos proporciona los elementos presentes en cada proceso de aprendizaje.

El primer septenio está basado en el juego y por medio de éste, el niño descubre el mundo que lo rodea y llena su mente con información de primera mano (percepciones e imágenes), la cual va a necesitar en la siguiente etapa. Este primer septenio es llamado el septenio del cuerpo y nos va dar los cimientos para las siguientes etapas.

En el segundo septenio, se usa la metodología de la clase principal, enseñando con imágenes para despertar el sentimiento, que en esta etapa es el que fija el aprendizaje. Por esto, es necesario provocar experiencias de aprendizaje para lograr el éxito en nuestra labor educativa.

En el tercer septenio, los muchachos necesitan una metodología basada en la dialéctica, donde se desarrollen las habilidades del pensamiento hipotético deductivo, por lo que es de gran importancia que al alumno se le presenten retos que promuevan ese tipo de pensamiento. Promovemos el aprendizaje a través de la resolución de problemas prácticos que tengan un significado real y contextualizado para ellos. Trabajamos enfáticamente en el desarrollo de habilidades cognitivas pero también en las habilidades que, a través del arte, expresen los sentimientos de nuestros muchachos.

5. Mundo Espiritual

La orientación al mundo espiritual, en esta pedagogía, contempla con suma importancia la vida interior de los alumnos, donde el desarrollo de nuestro yo interno es una prioridad. Para eso, hay diferentes historias que se cuentan según el grado escolar y por medio de la identificación con estos diferentes relatos, los alumnos son acompañados en este proceso de convertirse en seres humanos de bien con la fuerza interior para transformar el mundo que los rodea.