Plan de Estudio Pre-escolar

El niño en edad preescolar es por naturaleza un ser en movimiento, necesita estar activo. La educación Waldorf está dirigida a fortalecer y desarrollar la inteligencia del niño a través del hacer.

Esto implica un aprendizaje participativo a través de la experiencia personal o, en otras palabras, un aprendizaje que se descubre a través de la actividad misma. Dejar al niño en libertad, respetando su naturaleza activa constituye un reto que requiere de maestros capaces de acompañarlo en este camino y de guiar toda esta actividad contenida dentro de límites sanos y aceptables para su desarrollo.

En este sentido, el maestro cuenta con dos herramientas educativas que pueden ayudarlo a responder a este reto: el uso de la imitación con el ejemplo, el ritmo y la repetición.

En el jardín de niños, se canta, se juega libremente, se modela con cera de abeja, se pinta con acuarelas, se leen cuentos e imaginan situaciones que se plasman a través de dibujos; hay movimientos con sentido a través de participación en rondas y juegos de dedos.

Se realizan actividades de la vida diaria como limpiar, ordenar y cocinar; se fomentan las actividades al aire libre y el amor a la naturaleza en la azotea verde, lo que permite sembrar la semilla del ser que estamos formando.

Al terminar el nivel preescolar, el niño será seguro de sí mismo, sentirá amor hacia la naturaleza y sus semejantes, sin importar raza o características. En el proceso, ejercitará su ritmo y desarrollará la voluntad y la madurez para iniciar el proceso de lecto-escritura y el equilibrio en mente, cuerpo y espíritu. Asimismo, despertará su sensibilidad imaginativa y artística. Será un ser que afrontará con éxito los desafíos de la etapa de la educación primaria.